
«¿Cuánto cuesta la aerotermia?» es, con diferencia, la pregunta más repetida. La respuesta habitual, una horquilla de 7.000 a 22.000 euros, no sirve para comparar nada porque mezcla un piso en Miranda de Ebro con un chalé aislado en Las Merindades. En un bloque de cien metros cuadrados en la capital o en Aranda, el precio se divide en partidas claras. Sorprendentemente, la diferencia entre dos ofertas no suele estar en el equipo, sino en lo que hay que tocar dentro del edificio.
Este desglose separa lo que depende de tu vivienda (emisores, obra hidráulica) de lo que depende de la máquina. Al final, verás cómo pedir tres presupuestos que sí se puedan poner uno al lado del otro sin trampa ni cartón. Ten claro desde ahora que cualquier cifra aquí es solo orientativa y siempre sujeta a una visita técnica, ya que factores como la altitud o el tipo de radiador cambian por completo el resultado.
Qué partidas componen el precio de una aerotermia en un piso
El equipo exterior de 12 kW ronda los 3.600 euros y el depósito de inercia de 120 litros, unos 1.200. Añade el acumulador de agua caliente sanitaria. Estas cifras son solo la base. Lo que marca la diferencia entre dos ofertas en Burgos es la obra hidráulica para conectar con tu circuito actual, el trabajo eléctrico necesario y los emisores. Si tienes radiadores de hierro fundido antiguos, pensados para 70 grados, cambiarlos o adaptar el sistema cuesta más que mantener suelo radiante a 35 grados.
La legalización y la puesta en marcha también suman al total. En una zona E1 como la capital o Miranda de Ebro, donde el invierno dura seis meses y las temperaturas bajan mucho, el cálculo exige precisión. El volumen de inercia ayuda a gestionar los ciclos de desescarche frecuentes por la humedad en Las Merindades. Por eso, la horquilla completa va de 7.000 a 22.000 euros. No depende tanto de la marca del aparato, sino de lo que hay que tocar en la casa y del tamaño de la vivienda.
Por qué el mismo piso no cuesta igual en la capital que en Miranda de Ebro
La potencia que necesita una vivienda no depende solo de sus metros cuadrados. Se calcula con la temperatura exterior de proyecto del municipio, un dato ligado directamente a la altitud. La capital burgalesa ronda los 860 metros sobre el nivel del mar, mientras que Miranda de Ebro se sitúa en torno a los 470. Ese desnivel cambia por completo las cuentas: el mismo piso pide potencias distintas y acumula muchas más horas de funcionamiento en la temporada alta del norte provincial.
Ambas ciudades cuentan con red de gas natural, así que el combustible sustituido coincide. Al igualar el punto de partida energético, la comparación técnica se centra en el agua caliente sanitaria durante los doce meses del año. En Burgos capital, la severidad climática alarga la demanda térmica, obligando a dimensionar equipos para soportar inviernos duros. En Miranda, la cota más baja suaviza esa exigencia. No es una cuestión de marca o modelo, sino de cómo responde cada instalación a su realidad geográfica concreta.
El piso con calefacción central: una decisión de la comunidad
En muchos bloques de los años sesenta y setenta en Burgos capital o Miranda de Ebro, la calefacción central con montantes y radiadores de hierro no es un asunto privado. El proyecto afecta al edificio entero, desde la sala de calderas hasta cada vivienda. Aquí el reparto de la inversión se decide en junta, y el documento técnico debe recoger la carga térmica global del inmueble y la temperatura de impulsión que soporta el circuito común. No vale mirar solo una casa; hay que entender cómo fluye el agua caliente por toda la comunidad.
Los plazos se alargan porque requieren consenso vecinal. Además, si se quiere acoger a ayudas autonómicas gestionadas por el Ente Regional de la Energía, conviene empezar con margen respecto a la convocatoria oficial. Recordad que en la zona climática E1, donde cae la mayor parte de la provincia, la temporada de frío dura unos seis meses y las temperaturas exteriores de diseño bajan claramente de cero. Ese contexto obliga a estudiar bien cómo responde la bomba de calor aire-agua ante emisores antiguos diseñados para unos 70 grados, ajustando expectativas según el rendimiento real del conjunto.
Los emisores, la partida que más mueve el presupuesto
Una bomba de calor aire-agua rinde mucho más cuando el agua sale templada. Los radiadores de hierro fundido que abundan en los bloques de los años sesenta en Burgos capital se proyectaron para unos 70 grados. Si la aerotermia les entrega esa temperatura, el equipo trabaja forzado y el ahorro se diluye. A 45 grados, el rendimiento cambia por completo. Aquí es donde las ofertas divergen: unas dan por buenos los emisores actuales sin tocarlos, otras incluyen su sustitución o ampliación. Esa decisión mueve miles de euros en el presupuesto final.
Las soluciones pasan por ampliar superficie de emisión en las estancias peor orientadas, cambiar a radiadores específicos de baja temperatura o instalar fancoils, que también permiten refrigerar. El suelo radiante solo entra en cuentas si la reforma ya levanta el pavimento; hacerlo ex profeso dispara el coste de obra. En casas de piedra de Las Merindades o unifamiliares del alfoz, esta partida define si la instalación resulta viable o no. Antes de comparar cifras, conviene saber qué emisor propone cada empresa instaladora.
Lo que aporta el edificio al precio de la instalación
El coste real de una aerotermia no lo marca solo el catálogo, sino cómo se adapta al edificio. En un bloque de los sesenta en la capital o Miranda, hay que ver si la unidad exterior puede apoyarse en el patio interior, en la cubierta o si exige un retranqueo de fachada que cumpla la ordenanza municipal. La distancia hasta el cuarto técnico influye directamente en la obra hidráulica y en las pérdidas de carga. Además, el estado del cuadro eléctrico y la potencia contratada definen si hace falta reforzar líneas antes de conectar nada.
Estos condicionantes son decisivos en cascos históricos como Aranda de Duero o Lerma, donde las restricciones estéticas limitan dónde colocar los equipos. También varía según la tipología: en las casas de piedra de Las Merindades o la Sierra, con muros gruesos, el acceso para maniobrar es distinto que en pareados del alfoz. Ningún presupuesto serio cierra estas partidas sin pisar la obra. Si la oferta no menciona patios, distancias o normativa local, está incompleta. El detalle urbano y constructivo pesa tanto como el equipo elegido, por eso la visita técnica prevalece sobre el precio base.
Cómo pedir tres precios de aerotermia que se puedan comparar
Para que tres ofertas de aerotermia en Burgos se puedan comparar, el encargo debe ser idéntico para todas las empresas. Envía los mismos datos: metros útiles reales, año de construcción, estado de ventanas y cubierta, sistema actual y emisores instalados. En una casa de piedra en Las Merindades o un bloque central de Miranda, la carga térmica cambia mucho si no especificas esto.
Fija desde el principio la temperatura exterior de cálculo y la de impulsión objetivo. La capital está en zona E1, con inviernos duros; pedir potencia sin este criterio deja espacio a suposiciones vagas. Exige que cada empresa justifique por escrito su elección de equipo. Así, la conversación deja de girar sobre promesas genéricas y se centra en el modelo concreto, el plazo de montaje y qué incluye el servicio posventa. El estudio se solicita por formulario o correo electrónico.